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Guías de Práctica Clínica en Pediatría

Lactancia materna y apego

Patricia Duarte R.

El amamantar es una oportunidad única de encuentro afectivo entre la madre y su hijo, que

favorece el vínculo o apego. Sin embargo, el amamantamiento

per se

no es una condición

suficiente para el proceso de apego, que se define como el momento de “integración” en que

diferentes modalidades sensoriales intervienen para provocar un estado de satisfacción y

protección. Se inicia con la “búsqueda de contacto”, que parece ser lo primordial, siguiendo con

el comportamiento de “succionar la leche”, que induce una recompensa digestivo-afectiva.

De los periodos identificados como de alta sensibilidad en la formación del vínculo o apego, el

momento del nacimiento, inmediatamente después del parto, predispone o prepara a la madre y al

recién nacido (RN), para que desarrollen pautas de interacción sincrónicas y recíprocas, siempre y

cuando estén juntos y en contacto íntimo; es así como lo recomendable es el mayor tiempo posible

de contacto piel a piel en este periodo. Este contacto temprano como el calor, tacto y olor del bebé

funcionan como un potente estimulador vagal con efectos significativamente positivos sobre el

inicio y la duración de la lactancia. Estudios han demostrado, que los RN de término sanos, que

pasaban más de 50 minutos en contacto piel a piel con sus madres inmediatamente después del

parto, presentaban ocho veces más posibilidades de iniciar el amamantamiento espontáneamente

durante este periodo. También se ha establecido que la leche materna puede reducir considerable-

mente la mortalidad neonatal en los países en desarrollo, pudiendo evitar el 16% de las muertes

neonatales desde el primer día de vida, cifra que puede aumentar al 22% si la lactancia materna

(LM) comienza durante la primera hora después del nacimiento.

Sin embargo, estas conductas innatas de interacción entre la madre y el niño, altamente

beneficiosas para la formación del vínculo y la lactancia, pueden verse perturbadas por las

actividades tempranas que se realizan en los hospitales inmediatamente después del parto, o por

razones médicas (de la madre o el niño) en que el RN no puede permanecer al lado de su madre.

La alteración de este momento puede llegar a ser un componente crítico en la eficacia de la LM.

Hoy en Chile, apoyada por el Modelo de Atención Integral del Proceso Reproductivo y la

Protección Integral de la Infancia (Chile Crece Contigo), la promoción y fomento de la

lactancia materna, se convierten en un factor protector del apego seguro, pasando a ser ambos,

elementos claves para fortalecer la relación del binomio madre-hijo y proteger la integridad

familiar, como piezas claves de una sociedad más sana.

Lactancia materna-apego-hospitalización-prematurez

La lactancia materna exclusiva, durante los 6 primeros meses de vida y el apego precoz,

han demostrado ser responsables fundamentales de la futura salud física, emocional e

intelectual de los recién nacidos, sus madres y sus familias. Según UNICEF la LM exclusiva

hasta los seis meses puede evitar anualmente la muerte de 1,3 millones de niños menores de

cinco años en el mundo. La Academia Americana de Pediatría (A.A.P.) recomienda la

alimentación con leche materna durante el primer año de vida para los RN de término y

reconoce los inmensos beneficios que otorga la leche humana en el manejo de la nutrición de

los prematuros.