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02 Julio 2018

La clave oculta de la recidiva oncológica

Científicos descubrieron que el factor epigenético TET2 es una proteína que permite a las células cancerígenas entrar en latencia y resistir las terapias. Ahora puede ser blanco para nuevos fármacos capaces de bloquear su actividad enzimática.

Tras una década buscando alguna pista que los condujera a su objetivo, científicos del Vall d'Hebron Instituto de Oncología de España (VHIO) aseguran haber descubierto una diana terapéutica que tendría un rol determinante en la eliminación de las células que causan la recidiva en pacientes oncológicos.

La reaparición de un cáncer para una persona que lo creía superado resulta desmoralizador, tanto para él, sus familiares y el equipo clínico tratante. Por lo mismo, detectar células que permanecen ocultas o dormidas, cuando deberían haber sido eliminadas luego de un tratamiento convencional, constituye un desafío para la medicina. Son ellas las causantes de la presencia de un nuevo tumor, luego de una labor silenciosa que puede extenderse por meses o años, manifestándose con toda su carga activa e incluso más agresivas que en un principio.

“Encontramos un factor epigenético, que actúa como director de orquesta, obligando a las células tumorales a dormirse, preservando su potencial maligno”, coinciden los investigadores. Se trata del TET2, el cual mantendría en un estado de hibernación a las células cancerígenas, las que si bien no se multiplican ni proliferan a la misma velocidad que cuando fueron observadas por primera vez, sí tienen tiempo suficiente para dispersarse por distintos sectores del organismo hasta mostrar su peor rostro.

“En un momento dado, por causas aún desconocidas, despiertan para regenerar el tumor original e incluso se propagan a nuevos órganos”, agregan. Es la metástasis y frente a ella la capacidad de respuesta médica disminuye considerablemente. Es poco lo que se puede hacer y la idea es evitar la complejidad de ese escenario, que si bien no es definitivo, dificulta en extremo el abordaje del cáncer.

Fueron especialistas multidisciplinarios, integrantes del Grupo de Células Madre y Cáncer del VHIO, quienes después de diez años de estudio dieron con una huella que podría modificar el manejo oncológico.

“Hemos demostrado en modelos animales que inhibiendo el factor TET2, las células latentes se mueren en 19 tipos de cánceres diferentes, entre ellos, el glioblastoma, melanoma, tumores renales, colon, mama, pulmón y de hígado”, comenta el autor principal de la investigación, doctor Héctor Palmer.

El hallazgo del mecanismo molecular que lleva a algunas células a entrar en latencia y resistir a las terapias convencionales, ha servido para perfeccionar un método que las identifique y aísle. Hasta ahora, la mayoría de los fármacos detienen el crecimiento de los tumores, destruyendo a las células que proliferan y no aquellas que están dormidas.

Los resultados de este estudio, que podrían ser la base para desarrollar nuevos medicamentos para mejorar no solo el tratamiento del cáncer, sino eliminar la posibilidad de recaídas, se publicaron en The Journal of Clinical Investigation (doi: 10.1172/JCI96393).

“Existen mecanismos ancestrales que podemos observar en otros escenarios biológicos, como la hibernación o la letargia en la que algunos seres vivos entran en momentos de adversidad para sobrevivir ante la falta de nutrientes. Al igual que estos casos no patológicos, en el cáncer las células no solo paran su maquinaria de crecimiento, sino que lo hacen de forma muy ordenada, permitiendo preservar todo su potencial para regenerar un tumor en el momento de despertarse”, describe el doctor Palmer.

Con esta nueva información, el objetivo es diseñar un fármaco capaz de bloquear la actividad enzimática del TET2 para eliminar las células latentes. El equipo del Instituto de Oncología de España ya cuenta con un panel de moléculas que lo inhiben y ahora se centran en seleccionar a las mejores para potenciarlas. Una vez descartados eventuales riesgos y peligro de toxicidad, se iniciarán los ensayos clínicos, probablemente, en cinco años.

“TET2 es un enzima que oxida el genoma tumoral dejando una huella (la 5-hidroximetilcitosina o 5hmC) que puede medirse con técnicas convencionales de laboratorio. Nosotros hemos demostrado que alta actividad de TET2 implica altos niveles de 5hmC y una mayor posibilidad de resistir a los tratamientos y de que los pacientes recaigan. Detectando las células con 5hmC podemos predecir con alta precisión si un paciente resistirá a las terapias y si recaerá”, subrayan los científicos. 

Con estos datos, el médico podrá decidir si es conveniente realizar solo un seguimiento del paciente o mantener terapias prolongadas.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez

Mundo Médico

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