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22 Junio 2020

Dr. Aldo Bancalari Molina:

“Podría darse la coexistencia de COVID-19 y virus respiratorio sincicial”

Si bien no se han publicado estudios que permitan pronosticar cómo se comportaría el SARS-CoV-2 frente a la aparición de algunos virus estacionales, podría existir concomitancia.

El número de partos desde marzo a junio en el Hospital Dr. Guillermo Grant Benavente (Chile) se ha mantenido relativamente similar en comparación al mismo periodo de años anteriores. A nivel neonatal, el impacto de la pandemia causada por el SARS-CoV-2 se ha dejado sentir fundamentalmente en la implementación de medidas de seguridad para evitar contagios en el personal de salud y la transmisión vertical.

Así lo comenta Aldo Bancalari Molina, integrante de la Unidad de Neonatología del recinto asistencial y profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, donde dirige un programa de especialización en el área. 

“En todos los hospitales del mundo se han diseñado protocolos para garantizar la seguridad en la atención del binomio madre hijo. Si la mujer está contagiada o es sospechosa de COVID-19, contamos con espacios especialmente habilitados para partos por cesárea o vía vaginal, y en ambos casos interviene parte del equipo de reanimación del recién nacido, respetando el distanciamiento físico y con todos los instrumentos de apoyo necesarios como saturómetro, NeoPAP, incubadora de transporte y bolsas de reanimación”, agrega el profesional, a quien lo une un fuerte vínculo personal y académico con Paraguay, país que visitó en septiembre de 2019 para participar en la Jornada de neonatología, encuentro organizado por el Hospital de Clínicas y la Universidad Nacional de Asunción, y coordinado por el doctor Ramón Mir Villamayor.

- Se ha reportado una disminución de los controles pediátricos, fenómeno que se repite en el manejo de enfermedades crónicas, lo que constituye un riesgo tanto o más severo que la propia pandemia. ¿Qué ocurre con estos casos? 

Es un tema muy importante. El problema es que si una madre se encuentra en una ciudad o comuna que está en cuarentena puede tener muchas dificultades para hacer el control sano de su hijo. Existe temor al contagio y lógicamente ellas se preocupan, postergando estas consultas, lo que puede derivar en el retraso en el programa de inmunizaciones. Creo que hay menores de edad que ya están desfasados con sus vacunas y eso puede tener incidencia durante el invierno.

- ¿Deben retomarse los tratamientos?

Claro que sí. Los controles del recién nacido son importantes para seguir su crecimiento pondoestatural y circunferencia craneana, sobre todo en los primeros meses de vida, pero dada la situación en que nos encontramos estas consultas, si no son estrictamente necesarias, pueden ser retrasadas para acatar los periodos de cuarentena. Aquí los padres deben sopesar riesgo versus beneficio, porque existe mayor peligro al no respetar el confinamiento en comparación a, por ejemplo, postergar una visita al pediatra o una vacuna un par de semanas. Si los padres están bajo un decreto de cuarentena, idealmente lo deben respetar y, una vez que finalice, no esperar más y retomar todo lo que haya quedado pendiente, como los controles sanos, inmunizaciones y tratamiento de patologías crónicas como fibrosis quística o displasia broncopulmonar que requieren la administración de medicamentos que son entregados en recintos de salud.

- ¿Qué podemos esperar para los próximos meses si consideramos la aparición de la influenza y el virus sincicial?

Ahora que comienzan los meses más fríos y lluviosos del año reaparecen los virus estacionales. Habitualmente tenemos el peak del virus respiratorio sincicial (VRS) en julio, pero también hay otros como la influenza A y B, parainfluenza, metaneumovirus, etc. Por eso fue importante adelantar la campaña de vacunación contra la influenza, logrando a la fecha una muy buena cobertura en la población infantil, por lo tanto, este virus estaría relativamente controlado. Ahora bien, el problema que se puede presentar es por el VRS, que es el que más afecta a los recién nacidos, especialmente a los menores de dos años y muy particularmente a los lactantes que aún no cumplen el año de vida.

- ¿A qué se exponen estos pequeños?

El 80% de las enfermedades respiratorias en menores de dos años es de origen viral y el VRS es el más riesgoso, fundamentalmente para niños con antecedentes de prematuridad extrema y displasia broncopulmonar, causando altos niveles de hospitalización, lo que evidentemente preocupa debido a la carga que existe en el sistema de salud como consecuencia de la COVID-19. Pueden sufrir, por ejemplo, un trastorno de hiperreactividad bronquial, por lo tanto, la prevención es clave porque no tenemos una vacuna contra este virus.

Hasta ahora, se aprecia baja patología infantil respiratoria porque la gran mayoría de los niños están encerrados en sus casas, no están asistiendo a clases, que es donde se contagian. Dentro de todo, esto resulta positivo, porque mientras los escolares estén confinados debería mantenerse la escasa circulación de virus respiratorios.

- En algún momento deberán retornar a sus actividades habituales…

Ese es un punto que debemos considerar y no sabemos qué pasará, sobre todo si la vuelta a clases se produce durante el invierno. Entre la pandemia que estamos viviendo y los virus respiratorios que se nos vienen encima, nadie sabe qué puede pasar. No existe ningún artículo o ensayo clínico que nos ayude a pronosticar lo que podría ocurrir en la población infantil.

- ¿Qué cree usted?

Se puede dar la coexistencia de dos virus. Perfectamente podríamos encontrarnos con un niño con COVID-19 y VRS, y probablemente en este caso la evolución de la enfermedad sea más grave. También hay algunos epidemiólogos que han sostenido que los virus pueden competir, predominando el que se aloje primero en el paciente, pero eso es una suposición y no hay trabajos que avalen esta hipótesis.

- ¿Cuál sería su consejo?

Hay que ser muy precavido y prudente para definir en qué fecha los niños volverán a clases, porque pueden contagiarse entre ellos o transmitir el virus a adultos, como por ejemplo a sus profesores, lo que propagaría más la enfermedad o bien generaría un rebrote. 

De acuerdo con la experiencia que hemos visto en otros países como España, Italia y China, los niños han sido los grandes vectores que propagan la COVID-19. Gran parte de los menores que contraen el virus son asintomáticos, pero contagian, por eso se ha insistido en que no deben reunirse con adultos mayores porque es el grupo más riesgoso. La única manera que tenemos para detener este virus es respetar el distanciamiento físico y las cuarentenas.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez

Mundo Médico

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