JAMA
Radiografía del cáncer gástrico: avances y desafíos
La identificación de biomarcadores como PD-L1, junto con la implementación de terapias dirigidas, marca el progreso en su manejo; sin embargo, la supervivencia a largo plazo sigue siendo un reto en etapas avanzadas.
El cáncer gástrico representa un desafío significativo a nivel mundial, siendo una de las principales causas de mortalidad por cáncer. En el año 2022, se reportaron aproximadamente 968.350 nuevos casos y 659.853 muertes asociadas. Específicamente en Estados Unidos, se estimaron 30.300 nuevos diagnósticos y 10.780 muertes para el año 2025.
El objetivo de este estudio, liderado por el Dr. Anuj Kishor Patel del Instituto Oncológico Dana-Farber afiliado a la Facultad de Medicina de la Universidad Harvard en Boston, EE. UU., fue brindar una revisión integral sobre la epidemiología, fisiopatología, diagnóstico y manejo del cáncer gástrico, abarcando progresos recientes y recomendaciones clínicas, así como la importancia del diagnóstico temprano y la intervención terapéutica.
Se realizó una búsqueda en PubMed de artículos publicados entre 2011 y 2025, enfocándose en epidemiología, factores de riesgo y tratamientos clínicos. Un total de 106 artículos fueron seleccionados, incluyendo 49 estudios observacionales, 31 ensayos clínicos aleatorizados y 17 revisiones sistemáticas.
Esta patología es más común en hombres, con una edad media de diagnóstico de 68 años. La mayoría -más del 90%- de los casos son adenocarcinomas. Los síntomas iniciales comprenden pérdida de peso y dolor abdominal. En el diagnóstico, solo el 13% presenta enfermedad localizada, mientras que del 35% al 65% tiene metástasis. La detección temprana se logra a través de procedimientos como la endoscopia y biopsias, y la evaluación de biomarcadores como la inestabilidad de microsatélites y la expresión de PD-L1, lo que guía el tratamiento.
El 90% de los cánceres del cuerpo y antro gástrico están relacionados con la infección por Helicobacter pylori, que es tratable. Otros factores de riesgo modificables incluyen el consumo de alcohol, el tabaquismo, la obesidad y la ingesta de sal. Los pacientes con cáncer gástrico localizado tienen una tasa de supervivencia relativa del 75% a cinco años tras la resección quirúrgica. Para los estadios avanzados, los tratamientos incluyen quimioterapia con inhibidores de puntos de control inmunitario y terapias dirigidas, como trastuzumab o zolbetuximab, que pueden aumentar la supervivencia de tres a cuatro meses. Menos del 10% de los pacientes con enfermedad metastásica sobrevive más de cinco años.
En resumen, el cáncer gástrico representa una preocupación significativa en salud pública, especialmente debido al aumento de casos en pacientes jóvenes. Su detección efectiva a través de estudios de biomarcadores y métodos de imagen es crucial para optimizar los resultados terapéuticos. La combinación de cirugía con terapia sistémica es clave en el manejo de la enfermedad avanzada. A pesar de los avances en las opciones de tratamiento, la supervivencia a largo plazo sigue siendo limitada, especialmente en etapas metastásicas. La atención temprana y un enfoque multidisciplinario son esenciales para mejorar tanto la supervivencia como la calidad de vida de los pacientes.
Fuente bibliográfica
Gastric Cancer: A Review
Patel AK, et al.
DOI: 10.1001/jama.2025.20034