JAMA Pediatrics
Más de 5 horas diarias de smartphone duplican el riesgo de depresión y obesidad
En jóvenes de 13 años que ya tenían teléfonos, el uso prolongado también se asocia con sueño insuficiente; mantener el dispositivo fuera del dormitorio al acostarse podría reducir este desenlace.
La adquisición de teléfonos inteligentes durante la adolescencia temprana es frecuente, influyendo en la comunicación, la socialización y las rutinas diarias. Su uso se ha vinculado con resultados adversos de salud, aunque la evidencia prospectiva sobre el momento óptimo de introducción sigue siendo limitada.
Este estudio, liderado por Ziv Bren del Children’s Hospital of Philadelphia, EE. UU., evaluó si obtener un smartphone alrededor de los 13 años se asociaba con depresión, obesidad e insuficiencia de sueño al año siguiente, diferenciando además el efecto de la intensidad de uso y de conductas modificables, como mantener el dispositivo fuera del dormitorio durante la noche.
Se utilizaron datos de la cohorte Adolescent Brain Cognitive Development Study, analizados entre noviembre de 2025 y abril de 2026. En la evaluación del año 3 del estudio, se incluyeron 1.959 adolescentes que no poseían smartphone, con una edad media de 12,7 años, y se les realizó seguimiento hasta la evaluación del año 4, cuando alcanzaron una edad media de 14,0 años. Entre ambas mediciones, 1.230 participantes adquirieron un dispositivo y 729 permanecieron sin este. Las exposiciones evaluadas fueron la adquisición del teléfono, el tiempo semanal de uso autoinformado y la ubicación del aparato al momento de dormir.
Los resultados analizados fueron depresión diagnosticada mediante la entrevista K-SADS, obesidad definida por índice de masa corporal sobre el percentil 95 y sueño insuficiente, establecido como menos de ocho horas por noche. Para el análisis se consideraron variables como la salud basal, edad, sexo, raza, etnia, ingreso, educación parental, estadio puberal, monitoreo parental y propiedad de otros dispositivos.
La adquisición del teléfono no se asoció significativamente con depresión (OR= 1,45; IC 95%: 0,98-2,14) ni obesidad (OR= 1,02; IC 95%: 0,71-1,46), pero sí con sueño insuficiente (OR= 1,29; IC 95%: 1,03-1,62). En quienes obtuvieron el dispositivo, el mayor tiempo total de uso se relacionó con depresión (OR= 1,22; IC 95%: 1,01-1,80), obesidad (OR= 1,34; IC 95%: 1,09-1,65) y sueño insuficiente (OR= 1,28; IC 95%: 1,12-1,47). El uso superior a 5 horas diarias se vinculó con mayores probabilidades de depresión (OR= 2,27; IC 95%: 1,16-4,43) y obesidad (OR= 2,66; IC 95%: 1,38-5,13), mientras que el sueño insuficiente aumentó tanto con 2 a 5 horas diarias (OR= 1,63; IC 95%: 1,22-2,18) como con más de 5 horas (OR= 1,99; IC 95%: 1,28-3,09). Mantener el dispositivo fuera del dormitorio al acostarse se asoció con menor probabilidad de sueño insuficiente (OR= 0,64; IC 95%: 0,47-0,87).
En conclusión, adquirir un smartphone a los 13 años no se relacionó de forma independiente con mayor riesgo de depresión u obesidad al año siguiente, pero sí con insuficiencia de sueño. La duración del uso emergió como un factor relevante asociado con los tres resultados evaluados. Estos hallazgos respaldan intervenciones familiares, clínicas y políticas centradas en limitar el tiempo de exposición, retirar el dispositivo del dormitorio durante la noche y orientar decisiones sobre la edad de adquisición de estos aparatos, como medidas prácticas para reducir riesgos potenciales en adolescentes.
Fuente bibliográfica
Smartphone Acquisition and Use at Age 13 Years and Health Outcomes at Age 14 Years
Bren Z, et al.
DOI: 10.1001/jamapediatrics.2026.2118