JAMA Network Open
Edad en la que la actividad física es más efectiva para prevenir demencia
Niveles elevados de ejercicio durante la mediana edad y la vida tardía se asocian con un menor riesgo de cualquier tipo de demencia, en comparación con la adultez temprana.
La demencia representa una carga significativa para la salud pública global, y la búsqueda de estrategias preventivas efectivas es crucial. Se ha reconocido que la actividad física es un factor protector contra el deterioro cognitivo. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre en qué periodos específicos de la vida adulta esta asociación es más pronunciada, lo que tiene implicaciones directas para el diseño de intervenciones de salud pública.
El objetivo de este estudio, liderado por la Dra. Francesca R. Marino, de la Universidad de Boston en EE. UU., fue determinar si niveles más altos de actividad física durante la adultez temprana, la mediana edad o la vida tardía están asociados con un menor riesgo de demencia por todas las causas o demencia por enfermedad de Alzheimer (EA).
Se llevó a cabo un análisis de cohorte prospectivo que utilizó datos de la cohorte Framingham Heart Study Offspring. La exposición a la actividad física se evaluó mediante un índice de actividad física autorreportado, categorizado en quintiles. El estudio incluyó tres grupos según la etapa de vida al inicio de la medición de la actividad física: 1.526 participantes en la adultez temprana (edad media: 36,7 años), 1.943 en la mediana edad (edad media: 54 años) y 885 en la vida tardía (edad media: 71 años). Los participantes fueron seguidos durante una media de 37,2, 25,9 y 14,5 años, respectivamente, para la incidencia de demencia por todas las causas o demencia por EA, ambas diagnosticadas por consenso de expertos siguiendo criterios establecidos.
Se registraron 567 casos de demencia por todas las causas y 369 casos por EA durante el seguimiento. Niveles más altos de actividad física en la mediana edad y en la vida tardía se asociaron con un menor riesgo de demencia. Específicamente, en comparación con el quintil más bajo, los participantes en el cuarto y quinto quintil durante la mediana edad mostraron un riesgo reducido (Q4: HR= 0,60; IC 95%: 0,41-0,89; Q5: HR= 0,59; IC 95%: 0,40-0,88). De manera similar, en la vida tardía, los grupos Q4 y Q5 también presentaron un riesgo inferior (Q4: HR= 0,64; IC 95%: 0,42-1; Q5: HR= 0,55; IC 95%: 0,35-0,87). No se encontró una asociación significativa entre la actividad física en la adultez temprana y el riesgo de demencia. Los hallazgos fueron consistentes para la demencia por EA (Q5 en la mediana edad: HR= 0,55; IC 95%: 0,33-0,94; Q5 en la vida tardía: HR= 0,53; IC 95%: 0,29-0,95).
En conclusión, niveles más elevados de actividad física durante la mediana edad y la vida tardía se asocian con una reducción comparable en el riesgo de demencia por todas las causas y demencia tipo Alzheimer. Estos resultados son fundamentales para informar futuras estrategias de prevención, sugiriendo que las intervenciones dirigidas a fomentar el ejercicio deben priorizarse en la mediana edad y la vida tardía para lograr el mayor impacto clínico.
Fuente bibliográfica
Physical Activity Over the Adult Life Course and Risk of Dementia in the Framingham Heart Study
Marino FR, et al.
JAMA Network Open 2025; 8(11):e2544439