Hantavirus: el patógeno que derriba los lÃmites de transmisión
A diferencia de otras cepas, la Andes se caracteriza por su capacidad de propagación entre seres humanos. Endémica en Argentina y Chile, representa un desafÃo para la ciencia y la salud pública.
El reciente episodio ocurrido a bordo del crucero MV Hondius volvió a poner al hantavirus en el centro de la atención internacional. Aunque los casos siguen siendo infrecuentes, la cepa Andes —presente en Chile y Argentina— mantiene bajo vigilancia a la comunidad cientÃfica por una caracterÃstica excepcional entre estos microorganismos: su capacidad de transmisión entre seres humanos en determinadas circunstancias.
El brote que reactivó las alertas comenzó lejos de los grandes centros urbanos. Durante una expedición marÃtima, que recorrÃa zonas australes cercanas a la Patagonia, se reportaron casos compatibles con hantavirus que obligaron a activar protocolos sanitarios y seguimiento epidemiológico internacional. El episodio instaló preguntas que parecÃan reservadas a regiones rurales del Cono Sur: ¿qué tan peligroso sigue siendo este patógeno y por qué la cepa Andes continúa despertando interés cientÃfico décadas después de haber sido identificada?
Aunque el hantavirus no posee la transmisibilidad de agentes respiratorios como el SARS-CoV-2 o la influenza, especialistas coinciden en que mantiene un potencial de riesgo considerable debido a su elevada letalidad y rápida progresión clÃnica. El sÃndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH) puede deteriorar al paciente en cuestión de horas, incluso después de sÃntomas iniciales aparentemente inespecÃficos [1].
Comienza como una gripe
Los hantavirus pertenecen a una familia de virus zoonóticos transmitidos por roedores silvestres. En Sudamérica, el reservorio asociado a la cepa Andes es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), ampliamente distribuido en sectores rurales y boscosos de Chile y Argentina [2].
El contagio suele producirse tras inhalar partÃculas contaminadas con orina, saliva o heces de estos mamÃferos. En sus primeras etapas, la enfermedad puede confundirse con una infección viral común: fiebre, dolores musculares, cefalea y malestar general. Sin embargo, en una proporción importante de pacientes, el cuadro evoluciona rápidamente hacia compromiso respiratorio severo [3].
Más que destruir directamente el tejido pulmonar, el patógeno desencadena una intensa respuesta inmunológica e inflamatoria que aumenta la permeabilidad de los vasos sanguÃneos. El resultado es una fuga masiva de lÃquido hacia los pulmones, generando edema pulmonar e insuficiencia respiratoria aguda. Estudios experimentales han mostrado que la infección del endotelio vascular constituye uno de los principales mecanismos fisiopatológicos del daño por hantavirus [4].
Una cepa singular
Entre los distintos tipos de esta zoonosis identificados en el mundo, la cepa Andes ocupa un lugar singular. Detectada inicialmente en Argentina y posteriormente en Chile, se transformó en el primer hantavirus con evidencia consistente de transmisión interpersonal [5].
Durante años, el contagio entre humanos fue considerado improbable para este grupo viral. Sin embargo, investigaciones epidemiológicas realizadas tras brotes familiares y conglomerados de casos demostraron que ciertas personas podÃan adquirir la infección tras contacto estrecho y prolongado con pacientes infectados, particularmente durante la fase prodrómica de la enfermedad [6].
Una revisión sistemática publicada en The Journal of Infectious Diseases concluyó que la evidencia acumulada respalda la existencia de transmisión persona a persona en el virus Andes, aunque limitada a contextos especÃficos y muy diferentes a los observados en pandemias respiratorias de alta transmisibilidad [7].
Otras investigaciones sugieren que las secreciones respiratorias y salivales desempeñarÃan un papel relevante en esta transmisión excepcional. Hallazgos inmunocitoquÃmicos y ultraestructurales han detectado presencia viral en glándulas salivales y tejidos respiratorios de pacientes infectados, aportando una explicación biológica al fenómeno [8].
Vigilancia molecular y desafÃos pendientes
La secuenciación genómica se ha transformado en una herramienta clave para rastrear cadenas de transmisión, identificar variantes virales y comprender la evolución del hantavirus Andes [6, 9], cuya letalidad puede alcanzar tasas de hasta 50% según la Organización Mundial de la Salud (OMS) [10].
El análisis filogenético de brotes ha permitido confirmar vÃnculos epidemiológicos y estudiar cómo circulan distintas variantes en ecosistemas compartidos entre humanos y reservorios animales [11].
Pese a los avances diagnósticos y de vigilancia, todavÃa no existe un tratamiento antiviral especÃfico ampliamente validado ni una vacuna de uso masivo contra la enfermedad. Por ello, las estrategias continúan centradas en prevención, educación sanitaria y diagnóstico precoz, especialmente en zonas rurales o con presencia conocida de roedores silvestres.
La OMS mantiene la vigilancia sobre enfermedades zoonóticas emergentes y ha insistido en la necesidad de fortalecer los sistemas de detección temprana frente a virus capaces de cruzar barreras ecológicas. En el caso del hantavirus Andes, el desafÃo no radica en una expansión explosiva global, sino en comprender por qué ciertos brotes logran transmitir el virus entre personas y qué factores podrÃan modificar ese comportamiento en el futuro.
BibliografÃa:
[1] Macneil A, Nichol ST, Spiropoulou CF. Hantavirus pulmonary syndrome. Virus Res. 2011 Dec;162(1-2):138-47.
[2] Padula P, Figueroa R, Navarrete M, Pizarro E, Cadiz R, Bellomo C, Jofre C, Zaror L, Rodriguez E, Murúa R. Transmission study of Andes hantavirus infection in wild sigmodontine rodents. J Virol. 2004 Nov;78(21):11972-9.
[3] Duchin JS, Koster FT, Peters CJ, Simpson GL, Tempest B, Zaki SR, Ksiazek TG, Rollin PE, Nichol S, Umland ET, et al. Hantavirus pulmonary syndrome: a clinical description of 17 patients with a newly recognized disease. The Hantavirus Study Group. N Engl J Med. 1994 Apr 7;330(14):949-55.
[4] Maleki KT, GarcÃa M, Iglesias A, Alonso D, Ciancaglini M, Hammar U, Ljunggren HG, Schierloh P, MartÃnez VP, Klingström J. Serum Markers Associated with Severity and Outcome of Hantavirus Pulmonary Syndrome. J Infect Dis. 2019 May 5;219(11):1832-1840.
[5] Wells RM, Sosa Estani S, Yadon ZE, Enria D, Padula P, Pini N, Mills JN, Peters CJ, Segura EL. An unusual hantavirus outbreak in southern Argentina: person-to-person transmission? Hantavirus Pulmonary Syndrome Study Group for Patagonia. Emerg Infect Dis. 1997 Apr-Jun;3(2):171-4.
[6] Martinez-Valdebenito C, Calvo M, Vial C, Mansilla R, Marco C, Palma RE, Vial PA, Valdivieso F, Mertz G, Ferrés M. Person-to-person household and nosocomial transmission of andes hantavirus, Southern Chile, 2011. Emerg Infect Dis. 2014 Oct;20(10):1629-36.
[7] Ferrés, M., Vial, P., Marco, C., Yañez, L., Godoy, P., Castillo, C., Hjelle, B., Delgado, I., Lee, S., Mertz, G. J., & Group, A. V. H. C. S. (2007b). Prospective Evaluation of Household Contacts of Persons with Hantavirus Cardiopulmonary Syndrome in Chile. The Journal of Infectious Diseases, 195(11), 1563–1571
[8] Ferrés M, MartÃnez-Valdebenito C, Henriquez C, Marco C, Angulo J, Barrera A, Palma C, Barriga Pinto G, Cuiza A, Ferreira L, Rioseco ML, Calvo M, Fritz R, Bravo S, Bruhn A, Graf J, Llancaqueo A, Rivera G, Cerda C, Tischler N, Valdivieso F, Vial P, Mertz G, Vial C, Le Corre N. Viral shedding and viraemia of Andes virus during acute hantavirus infection: a prospective study. Lancet Infect Dis. 2024 Jul;24(7):775-782.
[9] Secuencia completa del virus Orthohantavirus andesense: residente suizo 2026. https://virological.org/t/complete-sequence-of-orthohantavirus-andesense-virus-swiss-resident-2026/1023
[10] Hantavirus. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/hantavirus
[11] Martinez VP, Bellomo C, San Juan J, Pinna D, Forlenza R, Elder M, Padula PJ. Person-to-person transmission of Andes virus. Emerg Infect Dis. 2005 Dec;11(12):1848-53.
Por Óscar Ferrari Gutiérrez