Dr. Emilio Torres Sosa:
"El envejecimiento no debe abordarse solo desde el hospital, sino desde la comunidad"
El progresivo aumento de personas mayores en la sociedad requiere fortalecer la atención primaria, la especialización profesional, crear rutas de derivación, mejorar el acceso a estudios diagnósticos y apoyar a cuidadores.
Las alteraciones neurológicas más frecuentes en adultos mayores son los trastornos cognitivos como las demencias, el accidente cerebrovascular (ACV), la enfermedad de Parkinson, las alteraciones de la marcha, las caídas, el dolor crónico y los problemas del sueño.
Así lo comenta el doctor Emilio Torres Sosa, neurólogo clínico de Alegranza, centro médico orientado al bienestar, la estimulación cognitiva y el acompañamiento integral de las personas mayores. "Promovemos un enfoque preventivo, interdisciplinario y que prioriza la calidad de vida", acota el profesional especializado en adultos, enfermedades cognitivas, trastornos del sueño y neurofisiología.
Según el académico de la Universidad Nacional del Este y miembro de la Sociedad Paraguaya de Neurología, "nuestro país está entrando en una etapa de envejecimiento poblacional más evidente. Vivimos más, pero no siempre envejecemos con buena salud. Esto plantea un desafío grande: pasar de una medicina centrada solo en la enfermedad aguda a una atención más preventiva, integral y sostenida. La neurología tendrá cada vez más demanda en deterioro cognitivo, ACV, Parkinson, epilepsia en adultos mayores, trastornos del sueño y fragilidad".
- Cuando hablamos de deterioro cognitivo y demencias, ¿qué signos de alerta considera fundamentales para favorecer una pesquisa temprana desde la atención primaria y otras especialidades médicas?
Las señales de alerta son olvidos progresivos que afectan la vida diaria, repetición constante de preguntas, desorientación, dificultad para manejar dinero o medicación, cambios de conducta, apatía, pérdida de iniciativa, problemas para encontrar palabras y errores en tareas antes habituales. También debe preocupar cuando la familia nota un cambio claro respecto al funcionamiento previo del paciente.
- ¿Cuáles son los principales factores de riesgo modificables que, a su juicio, deberían abordarse con mayor énfasis para reducir la carga futura de enfermedades neurodegenerativas?
Debemos insistir más en el control de hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo, tabaquismo, aislamiento social, depresión, baja estimulación cognitiva, trastornos del sueño y pérdida auditiva. La prevención de demencia no empieza a los 80 años, sino mucho antes, con salud vascular, actividad física, vínculos sociales y educación.
- En la práctica clínica, ¿qué diferencias observa entre el envejecimiento cognitivo normal y las primeras manifestaciones de patologías como la enfermedad de Alzheimer u otras demencias?
En el envejecimiento normal puede haber lentitud o algún olvido, pero la persona conserva su independencia y suele recordar con ayuda. En Alzheimer u otras demencias, el cambio es progresivo, se repite, interfiere con la vida diaria y muchas veces el paciente no reconoce bien la magnitud del problema. La clave es comparar con su nivel previo de funcionamiento.
- ¿Existen innovaciones diagnósticas o terapéuticas relevantes en los últimos años?
Se ha avanzado en evaluación neuropsicológica, neuroimágenes, biomarcadores y una mejor comprensión de los factores de riesgo modificables. También se habla más de diagnóstico temprano y de intervenciones no farmacológicas: ejercicio, estimulación cognitiva, control vascular, sueño, audición, nutrición y acompañamiento familiar. Los nuevos tratamientos biológicos son importantes, pero todavía plantean desafíos de acceso, selección de pacientes y seguridad.
- ¿Qué aspectos deberían fortalecerse en los sistemas de salud de la región para responder adecuadamente al creciente número de personas mayores con enfermedades neurológicas y deterioro cognitivo?
Debemos fortalecer la atención primaria, formar más profesionales en geriatría, neurología cognitiva, rehabilitación y salud mental, crear rutas claras de derivación, mejorar el acceso a estudios diagnósticos y apoyar a cuidadores. También necesitamos más centros de día, programas comunitarios y políticas de prevención. El envejecimiento no debe abordarse solo desde el hospital, sino desde la comunidad.
- ¿Podría mencionar las principales características del modelo de atención implementado en Alegranza?
Diseñamos un modelo centrado en la persona, no solo en el diagnóstico. Integramos evaluación neurológica, estimulación cognitiva, actividad física adaptada, acompañamiento emocional, talleres, orientación familiar y prevención de deterioro funcional. El objetivo es que el adulto mayor mantenga autonomía, propósito, vínculos y calidad de vida el mayor tiempo posible.
Por Óscar Ferrari Gutiérrez